Me encontraba en el cementerio, donde los muertos reposan, a las afueras de la ciudad. El viento empujaba una corriente de aire frío, arrastrando las hojas caídas del otoño. Tan solo el rumor de fondo de la ciudad interrumpía el fúnebre silencio. En la entrada, una oxidada verja cuidaba de los cuerpos que en su interior descansaban… Algunos de ellos llevaban incluso siglos allí metidos. El más reciente, anteayer. Un joven que había bebido demasiado durante una fiesta y luego había cogido el coche. Mala combinación. Las flores estaban frescas, y la tierra donde había sido enterrado, aún estaba removida. No parecía haber nadie honrando a los muertos. Yo tan solo pasaba por ahí durante una travesía en bicicleta, pero algo me obligaba a entrar. Quizás era la obligación de prestarle mis respetos a los que ya no estaban… o quizás sólo era curiosidad. Las lápidas estaban bastante deterioradas, cómo si hiciesen años que nadie se preocupaba en limpiarlas. Me llamó la atención la figura de un ángel. Estaba reposada en el suelo, llorando y alzando la vista al cielo, mientras sus manos se unían como con la intención de llorar. Me acerqué para saber a quien se le honraba con tal bella escultura. Por lo visto era una niña llamada María que había vivido durante el principio del siglo XX y había muerto a la tierna edad de 7 años. Una foto muy antigua acompañaba su esquela, en la que su familia aseguraba que nunca la olvidaría( a juzgar por el estado de la tumba, mentían). Era una pequeña de cabellos claros y rizados. De repente, mientras me cuestionaba cómo había fallecido, un ruido rompió la serenidad del mortuorio escenario. Me dí la vuelta y vi a una señora, quizás una jubilada, que caminaba torpemente y portaba colgando de sus manos un ramos de lirios. En un momento se le cayeron las gafas, y las pisó reventando los cristales, aunque no le parecía importar. Seguía caminando, como si careciese de un rumbo concreto. Se topó con una pared, golpeó contra ella y se dio la vuelta. Se dirigía hacia mí. Yo me levanté con la intención de preguntarle si estaba bien, pero cuando estaba caminando hacia la mujer, vehementemente me atacó. Parecía pretender morderme. La aparté de una patada, y pude ver, mientras estaba en el suelo, como su cara estaba ensangrentada y su su pómulo izquierdo herido. Como si hubiese sido victima de las fauces de un animal. Luego escuché otro sonido. Cuatro personas que caminaban exactamente igual que la señora a la que acababa de abatir se acercaban hacia mí. Decidí coger la bicicleta e irme por patas. Cuando llegué a la ciudad el panorama era desolador. Había cientos de personas muertas por el suelo, casas incendiadas, gente corriendo, ambulancias por todos los lados… El estruendo de las sirenas, tanto de bomberos como de ambulancias y de la policía, sólo era superado por el ruido de las balas. Por que había disparos. La policía les disparaba al corazón y a otros órganos vitales, pero no caían…. Un autobús arrolló a un grupo de policías que estaba concentrado en abatir a un grupo de personas que recibían estoicamente las balas. Yo me quise desentender del tema y me fui. Me fui a dar un gran paseo en bicicleta.
lunes, 1 de noviembre de 2010
jueves, 21 de octubre de 2010
Día 14
Día 14
Me desperté. Muy... muy cansado. Desayunamos unas barritas energéticas y zumos para deportistas. Nos dispusimos a partir en nuestro viaje, pero antes decidimos pasar por la comisaría en busca de armas y munición. Encontramos un par de fusiles Heckler and Koch MP5, munición abundate y unas escopetas M37... granadas, escudos... porras y cascos... queríamos llevarlo todo, pero no podíamos con el peso del equipo, así que nos llevamos un equipo ligero. También obtuvimos unas linternas bastante consistentes. Armados hasta los cojones tomamos la carretera principal en dirección Barcelona. Pasamos por el puente y echamos un último vistazo a lo que había sido nuestro hogar, nuestras calles, nuestra ciudad... bueno... la de Ájax no. Recorrimos los bellos paisajes del campo pre-pirenaico, viendo masías, casas de campo y establos. Nos paramos en un hostal rural, con unas bonitas vistas al río, unas mesas para comer y un establo con caballos, al parecer pura sangres. Perseo pregunto que por qué no utilizábamos los caballos como medio de transporte. La respuesta radicaba en que ninguno de nosotros sabía montar. Fuimos a dentro, a utilizar la cocina de leña. Perseo se quedó afuera cortando leña y yo estaba en la cocina cocinando mientras Ájax intentaba encontrar algo que encendiese la madera talada. Mientras cogía unos trozos de papel y un mechero, percibió un extraño sonido. Perseo entró y dejó la madera dentro del horno y Ájax la encendió y vio como de repente todo empezó a arder, contemplaba con orgullo la combustión, y se sentó en un taburete de madera. De golpe, unas manos surgieron de la oscuridad y atraparon su cuello. Empezó a gritar como un poseso. Perseo, recordando el incidente en la tienda deportiva, cogió un cuchillo encima de la mesa y lo lanzó. Se clavó en la mano que emergía de la oscuridad. Contento con su acierto, lanzó otro, que fue a parar al hombro de Ájax. "¡Mierda!" pensó Perseo. Con un espasmo, Ájax consiguió golpear una persiana que añadió luz a la habitación, por lo que conseguí vislumbrar que era lo que atacaba. Era una chica.. o antes lo era. Le faltaba parte de su cráneo, y se podia distinguir su cerebro, lleno de sangre, supurando un líquido blanco que probablemente era pus. Cogí la escopeta que estaba encima de la encimera y apunté. Apreté el gatillo... estaba sin cargar. Cargé una bala en la recámara y apreté el gatillo. Todos los cristales de la ventana reventaron, mis hombros se dislocaron con el retroceso... y la cabeza de ella explotó, impregnando a todos con sangre. Ájax cayó al suelo, exhausto de tanto forcejeo. Oímos unos cuantos gritos. Salimos por la puerta y vimos como 10 o 15 iguales que la chica de antes se aproximaban. Con la ropa desgarrada, la cara ensangrentada, los órganos por afuera... y tal. Entramos dentro y pensamos un plan. Las granadas... eran la solución. Lanzamos una como prueba, y 3 explotaron en el acto. Yo cogí el fusil MP5 y le disparé a uno. No parecía que las balas le afectase. Perseo me dijo que intentase volar la tapa de los sesos, y tras unos intentos, conseguí abatirlo. Ájax, al ver que las balas no eran muy efectivas, cogió el hacha de cortar leña y se abalanzó al grito de "¡CABRONES!". Iba decapitando a todo el que se ponía delante suyo. Los sesos de "esos" volaban por todas partes, salpicando la hierba y las bonitas flores del paisaje. Yo opté por liberar a los caballos, que atropellaron a los últimos que quedaban en pie. Cuando la masacre acabó, Ájax estaba empapado de sangre y muy agitado, así que encendimos la caldera de leña, cocinamos y nos duchamos por turnos, dispuestos a pasar la noche en esa masía. Echándolo al azar, fue Perseo el que tendría que pasar media noche en la puerta defendiéndola de "esos". Yo me tumbé en una cómoda cama y caí rendido al sueñoOSCURIDAD
Antes de irme a dormir, iluminados por la luz de la chimenea, Ájax me explicó como habían sobrevivido tanto tiempo y por que continuaban en casa de Perseo y no se habían ido con los demás. Todo empezó una mañana en que Ájax recibió un mensaje en el móvil de su amiga afrodita en el que decía que yo había sido aplastado por un avión. Escéptico ante la posibilidad de que yo pudiese haber sobrevivido a semejante accidente, decidió ir a verme al hospital, pero no consiguió contactar con mi hermano. En aquellos momentos en la prensa hablaban de una nueva pandemia, proviniente de África, que habían habido muchos muertos en el continente negro, algún caso puntual en españa (como el que mató a mi padre) y temían que se expandiese. El virus tardaba entre 5 y 48 minutos en incubar y mostrar síntomas, que eran similares a los de la rabia: agresividad extrema, perdida de sangre vía ocular, rigidez en los músculos... la diferencia era que el cuerpo quemaba las proteínas más rápido y obtenía mayor resistencia a los ataques. El virus se contagiaba cuando la saliva, sólo la saliva, entraba en contacto con la sangre de un ser sano. Ájax llegó al hospital y vió que no le dejaban ni entrar. Llamó a Perseo y le dijo que si le acompañaba a la estación y éste acepto. En trayecto, vieron como una chica era atacada violentamente por un joven. Perseo, ex jugador de rugby, realizó un placaje al joven y consiguió separarlo de la muchacha. Al caer, la cabeza del joven impactó contra el suelo de tal manera que se separó del cuello, dejando una extensa mancha de sangre. Al levantarse y contemplar esa macabra imagen, Perseo no pudo hacer otra cosa que vomitar. Cuando ya estaba más compuesto, observo que la chica aún estaba en el suelo, empapada de hemoglobina, y con una inmensa brecha en el cuello. A pesar de que cualquier persona hubiese muerto en esas circunstancias ella se levantó... y no sólo eso. Cuando Ájax le preguntó por su estado ella comenzó a correr hacia él. Justo en el momento en el que parecía que iba a golpearlo, una bala se incrustó a gran velocidad en su cabeza. Y otra. Y otra... 6 impactos acabaron con su vida. Las balas venían de un policía, que les advirtió del peligro y les recomendó que se fuesen a casa. En la estación les dijeron que no había trenes, y que la circulación por carreteras estaba prohibida. Sin un logar donde pasar la noche en la ya de por sí insegura ciudad (sumándole los monstruos) Perseo le ofreció que podría dormir en la habitación de su hermana, que estaba de viaje de Fin de curso en Hungría. Al día siguiente las calles estaban vacías. Todo el mundo estaba o bien evacuado o bien muerto o infectado. El desolador paisaje de la ciudad donde antes vivían les animó a montar un fuerte en su casa, ya que vivía en un séptimo piso, y eso le otorgaría seguridad. La escopeta del padre de Perseo, quien había huido a Francia la tarde anterior y abandonando a su hijo con una nota que ponía:
" Ja estàs grandet. Cuidat tu solet.
amb carinyo, Francesc "
(en castellano " Ya estás mayorcito. Cuídate tu solito. Con cariño, Francesc")
estaba escondida detrás de la cisterna del lavabo, así que montaron un sistema de seguridad que consistía en que a todo lo que se acercase a la puerta, recibiría un disparo. Después de matar a 3 ancianas vecinas de Perseo accidentalmente, decidieron desmontarlo todo y optaron por irse de ese sitio. Esa mañana fueron al supermercado a por víveres... y el resto ya me lo sé....
La verdad es que afrontar las situaciones complicadas siempre es mejor acompañado de los amigos que aprecias. Este par de gili... de buenos colegas eran de lo mejorcito, y su apoyo fue crucial en las situaciones complicadas. Esta es, quizás, la mejor muestra.
martes, 19 de octubre de 2010
Día 13
Día 13
Me desperté... en mi habitación. El sol se filtraba por los cientos de agujeros de las persianas. Mi gato yacía a mis pies... lamiéndolos. Me duché con agua fría, contemplé durante un tiempo las lentejas, especulando la idea de comerlas... pero luego las olí... y llevaban ahí demasiado tiempo... quizás el suficiente como para provocarme una infección... y por lo visto el sistema sanitario no pasaba sus mejores tiempos. Cogí mi mochila, la vacié para dejar espacio para llenar con víveres. Cuando bajaba las escaleras con la bicicleta, recordé aquello que mencionaban los periódicos y la carta de mi madre. ¿Quienes eran "esos", los "infectados"?¿por qué se comportaban de esa manera? Subí de nuevo las escaleras y busqué la escopeta con la que a veces iba al campo a disparar a las dianas. Luego su munición y la gran y afilada cuchilla de mi abuelo. Me la puse en una funda improvisada hecha con el cuero del sofá. luego cogí al gato y lo puse en el canasto de la bici. Nos dirigimos hacia el supermercado que estaba cerca de casa. Al lado había una gasolinera, donde aproveché para llenar las cámaras de aire de las ruedas, coger unas cuantas de repuesto y unos cuantos bienes. Durante un momento pensé en saquear la caja registradora, pero luego vi un periódico que en portada indicaba que esa era la última edición, toda Europa había sucumbido ante el virus, del cual no se conocía cura. El ejemplar era gratuito. el dinero ya no servía. Ni la ley. Ni el gobierno. En aquel momento recordé a mis amigos anarquistas del ateneo. Toma anarquía. Entré en el supermercado. Curioseando entre los vinos oí un sonido. me giré. no había nadie. caminé un poco, y oí el sonido de una lata caer. me giré y me topé con el cañón de una escopeta. Luego su portador la apartó y pude ver su cara. Me resultaba familiar. Claro que me resultaba familiar. Era Ájax. Un amigo que vivía en Barcelona. Mi cuestión era... ¿que demonios hacía aquí?
-Hola chaval.
Esa era su frase introductoria. Resulta que Ájax, al enterarse de mi desafortunado accidente, decidió venir a verme. Cuando quiso regresar a su hogar, se topó con que los trenes no funcionaban y que las carreteras estaban cerradas. El país había declarado el estado de emergencia y nadie podía moverse de su ciudad. Eso fue justo un día después de la huida de mi hermano. Entonces fue a pasar la noche a casa de Perseo, donde se quedó hasta que decidieron irse a Barcelona. Estaban en el supermercado dispuestos a buscar provisiones... que originales. y... ¿donde está Perseo?, pensé yo. En el baño. lo vimos salir de tales. no se había lavado las manos. volvió para lavárselas. Una vez nos aprovisionamos de alimentos, fuimos a la tienda de motos y bicicletas. Es penoso que ninguno de los tres supiésemos conducir y tuviésemos que utilizar bicicletas. Comenzamos nuestro periplo, la primera dirección: La tienda deportiva, donde obtener tiendas, sacos de dormir y todo tipo de tonterías necesarias para sobrevivir. Entramos, como no, reventando la puerta lanzando una bicicleta. nos dividimos en dos grupos. Perseo i Ájax se encargarían de conseguir recambios y arcos. Yo me encargaría de los palos de golf y las pelotas de playa. Las tiendas de campaña y los sacos de dormir estaban en la entrada, así que no teníamos que buscarlos. Mientras observaba los bates de béisbol sentí como una mano húmeda me tocaba la espalda. Pensé que sería Perseo gastándome una broma, pero no. No era esa su voz. Me dí la vuelta. Lo primero que pensé es que era una máscara, pero no. Un ojo faltaba de su cuenca ocular, su piel estaba rajada y brotando sangre, su brazo... le faltaba un brazo, y la mitad de el otro. Se avalanzó ante mi, intentando morderme, como si tuviese un instinto asesino que hiciese que tuviese el ansia de devorarme. Sentía su putrefacto aliento. Era repugnante. Sus amarillentos y ensangrentados dientes estaban cubiertos de babas que se deslizaban por su boca. justo cuando parecía que iba a poderme ganar y destrozar mi cuello con sus fauces, oí a Ájax gritar "¡Quieto!". Luego lo que vi fue como una flecha atravesaba la cabeza de ese monstruo y su sangre me salpicaba la camiseta, la piel y el pelo. Decidimos pasar la noche allí, y por la mañana, al amanecer, partiríamos hacia Barcelona, seguramente a la casa de Perseo.
OSCURIDAD
Nunca me había parado a pensar en el poco sentido que tiene la vida. De echo nunca me había parado a pensar. Un día te levantas y el resto de la humanidad son monstruos que quieren asesinarte para comerse tus órganos. Cosas de la vida. A veces se gana y otra se pierde. Los sueños que tenía por la noche eran extraños. Sin un sentido aparente. Deimos... Fobos.. miedo y pánico es lo que veía por las noches, cuando mi mente se fundía a negro con la nada... El sueño no me reconfortaba... no tenía mucho sentido dormir.
domingo, 17 de octubre de 2010
Día X
Dia x
Me desperté... estaba en el hospital. Todo era muy silencioso. Mierda, pensé, estoy desnudo. Miré para ambos lados. estaba conectado a todo tipo de maquinas... apagadas. La luz solar que provenía de la ventana incidía en mis ojos. Molestaba. tenía sed... mucha. al lado de mi camilla estaban mis pertenencias (ropa, documentación y mi collar-cascabel y sobre todo... mi psp). Me puse mis pantalones, que estaban bastante destrozados y la camiseta. una camiseta verde. me gusta ese color. Salí de la habitación. El hospital estaba totalmente vacío y en silencio. Lo mejor que podía hacer era salir de ese dantesco escenario. No había luz, todo estaba destrozado, había papeles por todas partes, las cosas por el suelo... me recordaba a mi habitación. Conseguí llegar a la puerta de entrada... la imagen me aterrorizó... un montón de cadáveres putrefactos se aglutinaban en el suelo... algunas caras ensangrentadas se estampaban contra los cristales... caras de horror y sufrimiento. Había una mujer embarazada que miraba fijamente al cielo, con cara de incertidumbre y parecía pedir piedad divina ante un dios poco misericordioso que envió a que algo o alguien le arrancase las piernas... consternado, atravesé ese infernal lugar y me dirigí hacia el aparcamiento. Para mi suerte encontré una bicicleta con la que dirigirme a casa... por desgracia... estaba montada por un joven que había perdido la cabeza... literalmente. Yacía en un charco de sangre al lado de, lo que parecía que antes eran, sus órganos, que habían sido brutalmente extraidos. Aparté la bicicleta con una barra de metal que había por ahí y la limpié con un trozo de papel que estaba tirado en medio del aparcamiento... un anuncio de compro oro. Subí a ella y me dirigí hacia el centro de la ciudad. Estaba completamente desierto. Ni un alma, ni un movimiento. solo se podía percibir el movimiento de las hojas primaverales con el viento. A mi paso vi montones de tiendas, así que decidí cambiarme mi haraposa ropa por algo más cómodo. Como no suele gustarme la ropa de marca, decidí pasar por una tiendita donde venden ropa cómoda y de buen ver. Me cambié y me dirigí hacia mi hogar... o lo quedase de él. En un quiosco me paré a leer el periódico y ver en la psp que día era. Habían pasado 12 días desde el accidente aéreo. Leí que ese avión estaba infectado de un virus raro, que alguien había matado a toda la tripulación y que muchos de los que cooperaron en la misión de rescate murieron brutalmente asesinados por los pasajeros, otros, gravemente heridos, atacaron a sus compañeros... una auténtica masacre. en un periódico más reciente hablaban sobre la evacuación... montones de muertos... todo era muy raro... cogí la bicicleta y me largué hacia casa. Entré.. no había nadie. sólamente una nota en una hoja de papel escrita con la letra de mi madre que decía:"Ares: yo y tu hermano nos hemos ido. No nos dejaban sacarte del hospital... pensaban que eras uno de ellos... Tu padre fue brutalmente asesinado dos días después del brote. Iba conduciendo y un montón de esos lo atacaron.. le arrancaron los órganos... tu hermana se ha ido con su novio y su familia a su casa de campo, ya que el padre de él tiene armas y conservas. Nosotros hemos decidido irnos a Formentera, ya que dicen que por ahí no ha habido brotes. Espero que estés bien y lamento mucho tener que haberte abandonado. El coche de mi amiga me espera. Adiós y suerte.
PD: hay lentejas en la cocina, calentátelas en el microondas.
te he dejado la habitación limpia, mantenéla ordenada"
Vaya madre más responsable. Si todo eso era cierto, me congratulaba saber que mi hermano y mi madre estaban bien. Decidido a emprender un viaje en su búsqueda, me retiré a dormir a mi habitación que, como decía la carta, estaba ordenada. para mi sorpresa me encontré con mi gato, un poco desnutrido, así que me digné a alimentarlo y luego me fui a dormir. con él.
OSCURIDAD.
Tenía un perro... pero se murió.
Tenía un perro... pero se murió.
Día 0
Nota del autor: todos los personajes de esta obra son ficticios... si alguien se siente identificado, mejor para él... y si se siente identificado, pero no le gusta su rol, que se joda.
Día 0
Me desperté. cansado, como los últimos días de este curso escolar, que agoniza entre examenes, ceremonias y fiestas. Para fiesta la de ayer, un gran concierto, comida... muchas cosas. Por eso estoy cansado, básicamente. Por suerte era sábado y nada me impedía levantarme a la hora que quiera. me senté en la cama y contemplé el desorden de mi habitación: ropa, cables, instrumentos, papeles, libros... un largo etcétera precede esta lista. Antes de cometer el sacrilegio de ordenar la habitación, me duché y me cambié... Mientras comía algo vi en la tele una noticia sobre unos activistas ecologistas que habían liberado la semana pasada a unos gorilas en un centro de investigación de animales cerca de Bloemfontein, en sudafrica. La noticia radicaba en que esos animales estaban siendo investigados para curar el sida, pero cabía la posibilidad de que algunos hubiesen sido infectados intencionadamente con el ébola. un brote más en una ciudad que me queda más lejos que sacarme el carnet de moto... irrelevante. Me dispuse a salir, puesto que ya es por la tarde y he pasado el dia intentando ordenar mi habitación. digo intentando puesto que no lo conseguí. Aún así, me fui de casa, caminando bajo el abrasador manto del sol... quien me mandaba a llevar anorak... las calles iluminadas, reflejaban la luz del astro rey con un brillo cegador, ya que la máquina que las limpia había pasado anteriormente y aún estaban mojadas. me introduje en un callejón apartado... oscuro... es el camino que debo seguir si quería llegar al sitio donde he quedado con Perseo, mi amigo que tocaba la guitarra en nuestro grupo... bueno... intento de grupo, ya que no tenemos ni batería. En ese callejón, un tío me preguntó si le dejaba un euro para el bus, o el móvil para llamar, o cualquier excusa idiota con tal de sustraerme algo de valor... pero lo único de valor que podría quitarme era la dignidad, que tampoco. Empezó a amenezarme, y yo a reírme de él, lo que me comportó un puñetazo en la mandíbula... sentía la fuerza separándome la parte de abajo de mi cabeza, oía como se astillaban mis hueston dentro de los músculos, como la sangre inundaba mi boca... iba a contraatacar, pero alcé la vista al cielo y vi, entre los edificios, como un Boeing 747 se acercaba hacia nosotros. Intenté salir corriendo, aprovechando que mi adversario no era consciente de la situación, pero tropecé con una piedra y caí al suelo. me dí la vuelta, y lo último que vi antes de perder el conocimiento fue como mi adversario era decapitado por un cable que se había soltado con el impacto de una turbina, que cayó en el suelo y absorbió el cadáver, expulsando toda la sangre hacia mi cara. Luego una teja me golpeó en la cabeza y luego fue todo un fundido a negro.
OSCURIDAD
No se cuanto tiempo exactamente pasé inconsciente... recuerdo el sonido de las sirenas, como me extraían, algo que dijo un enfermero sobre que se extendían, que cada vez eran más... el piloto... mordido... mujer embarzada... poppin fresh... culpa de los africanos... epidemia... agresivos... pandemia... imparable.. africa, europa y asia completamente invadidos... EVACUACIÓN
Día 0
Me desperté. cansado, como los últimos días de este curso escolar, que agoniza entre examenes, ceremonias y fiestas. Para fiesta la de ayer, un gran concierto, comida... muchas cosas. Por eso estoy cansado, básicamente. Por suerte era sábado y nada me impedía levantarme a la hora que quiera. me senté en la cama y contemplé el desorden de mi habitación: ropa, cables, instrumentos, papeles, libros... un largo etcétera precede esta lista. Antes de cometer el sacrilegio de ordenar la habitación, me duché y me cambié... Mientras comía algo vi en la tele una noticia sobre unos activistas ecologistas que habían liberado la semana pasada a unos gorilas en un centro de investigación de animales cerca de Bloemfontein, en sudafrica. La noticia radicaba en que esos animales estaban siendo investigados para curar el sida, pero cabía la posibilidad de que algunos hubiesen sido infectados intencionadamente con el ébola. un brote más en una ciudad que me queda más lejos que sacarme el carnet de moto... irrelevante. Me dispuse a salir, puesto que ya es por la tarde y he pasado el dia intentando ordenar mi habitación. digo intentando puesto que no lo conseguí. Aún así, me fui de casa, caminando bajo el abrasador manto del sol... quien me mandaba a llevar anorak... las calles iluminadas, reflejaban la luz del astro rey con un brillo cegador, ya que la máquina que las limpia había pasado anteriormente y aún estaban mojadas. me introduje en un callejón apartado... oscuro... es el camino que debo seguir si quería llegar al sitio donde he quedado con Perseo, mi amigo que tocaba la guitarra en nuestro grupo... bueno... intento de grupo, ya que no tenemos ni batería. En ese callejón, un tío me preguntó si le dejaba un euro para el bus, o el móvil para llamar, o cualquier excusa idiota con tal de sustraerme algo de valor... pero lo único de valor que podría quitarme era la dignidad, que tampoco. Empezó a amenezarme, y yo a reírme de él, lo que me comportó un puñetazo en la mandíbula... sentía la fuerza separándome la parte de abajo de mi cabeza, oía como se astillaban mis hueston dentro de los músculos, como la sangre inundaba mi boca... iba a contraatacar, pero alcé la vista al cielo y vi, entre los edificios, como un Boeing 747 se acercaba hacia nosotros. Intenté salir corriendo, aprovechando que mi adversario no era consciente de la situación, pero tropecé con una piedra y caí al suelo. me dí la vuelta, y lo último que vi antes de perder el conocimiento fue como mi adversario era decapitado por un cable que se había soltado con el impacto de una turbina, que cayó en el suelo y absorbió el cadáver, expulsando toda la sangre hacia mi cara. Luego una teja me golpeó en la cabeza y luego fue todo un fundido a negro.
OSCURIDAD
No se cuanto tiempo exactamente pasé inconsciente... recuerdo el sonido de las sirenas, como me extraían, algo que dijo un enfermero sobre que se extendían, que cada vez eran más... el piloto... mordido... mujer embarzada... poppin fresh... culpa de los africanos... epidemia... agresivos... pandemia... imparable.. africa, europa y asia completamente invadidos... EVACUACIÓN
Sobre El Blog
11/10 Es el título de una historia escrita por mí, Joel Ricca. Una historia de aventuras, amor, una pequeña dosis de suspense y sobretodo, Zombies. ¿Por qué zombies? Representan a la sociedad. Una sociedad agresiva, cada vez más competitiva, en la que se despedazan los derechos de los demás, se devora su dignidad y se desangran los valores. Además, el hecho de que sea una infección, nos plantea la pregunta ¿Qué pasaría si un día se desmoronase nuestro mundo?
Espero que disfrutéis leyendo la aventura tanto como yo lo hago escribiéndola. Además de 11/10 (cuyo título original es 10/11) os informaré sobre cualquier tema relacionado con Zombies. O cualquier cosa que vea que es de interés.
Joel Ricca
Espero que disfrutéis leyendo la aventura tanto como yo lo hago escribiéndola. Además de 11/10 (cuyo título original es 10/11) os informaré sobre cualquier tema relacionado con Zombies. O cualquier cosa que vea que es de interés.
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