domingo, 17 de octubre de 2010

Día X

Dia x
Me desperté... estaba en el hospital. Todo era muy silencioso. Mierda, pensé, estoy desnudo. Miré para ambos lados. estaba conectado a todo tipo de maquinas... apagadas. La luz solar que provenía de la ventana incidía en mis ojos. Molestaba. tenía sed... mucha. al lado de mi camilla estaban mis pertenencias (ropa, documentación y mi collar-cascabel y sobre todo... mi psp). Me puse mis pantalones, que estaban bastante destrozados y la camiseta. una camiseta verde. me gusta ese color. Salí de la habitación. El hospital estaba totalmente vacío y en silencio. Lo mejor que podía hacer era salir de ese dantesco escenario. No había luz, todo estaba destrozado, había papeles por todas partes, las cosas por el suelo... me recordaba a mi habitación. Conseguí llegar a la puerta de entrada... la imagen me aterrorizó... un montón de cadáveres putrefactos se aglutinaban en el suelo... algunas caras ensangrentadas se estampaban contra los cristales... caras de horror y sufrimiento. Había una mujer embarazada que miraba fijamente al cielo, con cara de incertidumbre y parecía pedir piedad divina ante un dios poco misericordioso que envió a que algo o alguien le arrancase las piernas... consternado, atravesé ese infernal lugar y me dirigí hacia el aparcamiento. Para mi suerte encontré una bicicleta con la que dirigirme a casa... por desgracia... estaba montada por un joven que había perdido la cabeza... literalmente. Yacía en un charco de sangre al lado de, lo que parecía que antes eran, sus órganos, que habían sido brutalmente extraidos. Aparté la bicicleta con una barra de metal que había por ahí y la limpié con un trozo de papel que estaba tirado en medio del aparcamiento... un anuncio de compro oro. Subí a ella y me dirigí hacia el centro de la ciudad. Estaba completamente desierto. Ni un alma, ni un movimiento. solo se podía percibir el movimiento de las hojas primaverales con el viento. A mi paso vi montones de tiendas, así que decidí cambiarme mi haraposa ropa por algo más cómodo. Como no suele gustarme la ropa de marca, decidí pasar por una tiendita donde venden ropa cómoda y de buen ver. Me cambié y me dirigí hacia mi hogar... o lo quedase de él. En un quiosco me paré a leer el periódico y ver en la psp que día era. Habían pasado 12 días desde el accidente aéreo. Leí que ese avión estaba infectado de un virus raro, que alguien había matado a toda la tripulación y que muchos de los que cooperaron en la misión de rescate murieron brutalmente asesinados por los pasajeros, otros, gravemente heridos, atacaron a sus compañeros... una auténtica masacre. en un periódico más reciente hablaban sobre la evacuación... montones de muertos... todo era muy raro... cogí la bicicleta y me largué hacia casa. Entré.. no había nadie. sólamente una nota en una hoja de papel escrita con la letra de mi madre que decía:

"Ares: yo y tu hermano nos hemos ido. No nos dejaban sacarte del hospital... pensaban que eras uno de ellos... Tu padre fue brutalmente asesinado dos días después del brote. Iba conduciendo y un montón de esos lo atacaron.. le arrancaron los órganos... tu hermana se ha ido con su novio y su familia a su casa de campo, ya que el padre de él tiene armas y conservas. Nosotros hemos decidido irnos a Formentera, ya que dicen que por ahí no ha habido brotes. Espero que estés bien y lamento mucho tener que haberte abandonado. El coche de mi amiga me espera. Adiós y suerte.

PD: hay lentejas en la cocina, calentátelas en el microondas.
te he dejado la habitación limpia, mantenéla ordenada"

Vaya madre más responsable. Si todo eso era cierto, me congratulaba saber que mi hermano y mi madre estaban bien. Decidido a emprender un viaje en su búsqueda, me retiré a dormir a mi habitación que, como decía la carta, estaba ordenada. para mi sorpresa me encontré con mi gato, un poco desnutrido, así que me digné a alimentarlo y luego me fui a dormir. con él.

OSCURIDAD.
Tenía un perro... pero se murió.

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